Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

Buscar este blog

lunes, 30 de mayo de 2011

Risa o Llanto (¿Realidad o ficción?, ¡jamás lo sabrás!)

 Imagen tomada de Google Imágenes
Una de las cosas que me enseñó mi papá cuando yo era apenas un niño, fue una sentencia condenatoria que repitió hasta el cansancio; y decía:

-El que te quiere bien te hace llorar, el que te quiere mal te hace reír- que traducido a un lenguaje menos filosófico y más comprensible (más tierra tierra pues) significa:

Si alguien te hace llorar, abrázale y quiérele porque está tratando de instruirte y de educarte, de forjarte el carácter, de moldearte una personalidad, de hacerte un hombre de bien, o sea, al que te hace llorar si que le importas como ser humano que eres.

Si alguien te hace reír, ten cuidado, aléjate, escapa de él/ ella; pues viene con mala intención, te quiere engañar, abusar de ti, estafar, ¡TE VA A JODER!

Extraña filosofía la de mi padre, y tan arraigada y tan difundida está que la cosa, vista desde lejos, desde lo alto, desde las afueras del bosque…crispa hasta el alma.
No sé de dónde sacaría mi padre tamaña falacia; pero si sé que; de tanto escuchárselo decir, terminé por creerme el gigantesco embuste. Y es que una mentira repetida al infinito, termina por parecerse demasiado a una verdad incontestable; ¿o acaso no es verdad que La Tierra fue plana hasta que Colón tropezó con las Indias Occidentales y Magallanes le dio la vuelta a la planaridad esférica del planeta? (¿O deberíamos decir esfereta?)

Dejando de lado las alusiones filantrópicas (¡cómo me gusta decir eso!, aunque aún no sé lo que significa, pero prometo que algún día lo averiguo) y volviendo al tema que nos ocupa; pongámosle la lupa:

Como les venía diciendo; me creí el embuste y como consecuencia de mi transformación en creyón multicolor (sigue creyendo y te volverás creyón, cosas de mi infancia) me sacudí como perro recién bañado a toda persona que trató de dibujar una sonrisa en mi rostro y en cambio; perseguí sin cuartel con tenacidad y hasta con un poquito de saña a todo el que me arrancara lágrimas de los ojos, a veces incluso atenazándolas…

¡Ay! Qué tiempos aquellos de mi feliz masoquismo, regodeándome totalmente en mi fiel sometimiento y en mi encantadora esclavitud voluntaria. No había nada que me alegrara más que el verme a mi mismo crucificado por otros, no había nada que me gustara más que ser azotado brutalmente y terminar con las tablas en la cabeza….

“Y lloré y lloré y lloré y lloré y lloré
Y tanto que lloré que todo lo inundé”

Por tanto, me la pasaba transitando en canoa para todas partes, todo el tiempo remando sobre el profundo mar de mis propias lágrimas, ya que todo lo inundaba a mi alrededor.
(Y por favor, perdónenme el vicio de la redundancia, es que me fascina redundar ¿viste?)

Hasta que un día pude al fin colgar los remos y comencé a caminar de nuevo, no sin cierta torpeza; pues mis piernas estaban ya entumecidas de tanto estar sentado en la bendita canoa.

Nunca supe en realidad cómo me libre de dicha maldición, no sé si lo que pasó fue que se acabaron las saladas gotas cristalinas de mis acuíferos depósitos oculares, o se secó el manantial de mis pupilas o si; simplemente, descubrí la verdad como por arte de magia.

Y la verdad sea dicha:

Es verdad que hay personas (pocas de ellas) que te impelen a la risa para ganarse tu confianza; para que bajes la guardia y así poder agarrarte desprevenido y fuera de base y; claro, ¡joderte de lo lindo! Pero también hay personas que inducen tus carcajadas porque les encanta tu risa; porque les gusta tu sonrisa, les caes bien, les agradas pues. Y luego están los cómicos que lo hacen de profesión porque para eso les pagan, para hacernos reír…

En cambio; indefectiblemente, el que te hace llorar; bueno, fíjate: Si te ama y te quiere, entonces es un amargado sin remedio, y si no te ama ni te quiere, no es más que un sádico que disfruta presenciando el dolor ajeno…

POR TANTO DECLARO, ANUNCIO Y PROCLAMO SIN AVISO Y SIN PROTESTA:

He decidido alejar de mi vida a todo aquél que pretenda hacerme llorar, y a su vez abrazar fuerte fuerte a todo el que quiera hacerme reír, excepción solo hecha por aquellos que; estando quebrantados en llanto y deshechos en lamentos, no pueden evitar el llorar en público (a esos los abrazo también y los consuelo, o al menos lo intento…)

Así que, a partir de ahora; a todos los que clamen por mis lágrimas les gritaré ¡FUERA DE MI CAMINO!  Y a todos los que deseen verme sonreír o reírme a carcajada suelta les doy la bienvenida, ya averiguaré luego que intenciones traen; mientras tanto ¡GOZO!

                                                                                                               He Dicho
                                                                                                          PUBLÍQUESE.

Epílogo Conclusivo.


Demasiada gente cree que la seriedad es aburrimiento y tristeza y mal humor y caras largas; lo cual es otra falacia…en cambio no hay nada más serio que la alegría, el juego, las risas; el compartir; y ¿quién quiere compartir con un tristón? o con uno que se la pasa buscándole cinco patas a los pobres gatos ¡Señores LA QUINTA PATA NO ES PATA ES COOOOLA! o con quienes viven encontrando defectos incluso donde no los hay, es más sabroso compartir con quién se ríe contigo que con quién se ríe de ti o con quién se la pasa lamentándose más que un camión de cochinos camino al matadero.
¡LA RISA ES SERIA, ENSERIÉMONOS PUES!

O como dijera cierto sabio alienígeno (creo que venido del tercer planeta de la estrella Sirio, o al menos así me la vendieron):

“Ríete de la vida que la vida ya tiene largo rato riéndose de ti”

Buahajajajajajajajajajajajajajajaja, buahajajajajajajajajajajajajajajaja
Jijiji, Jojojo, Jujuju ¡Jájá!